temblo! tan fuerte que logro que:
me aburriera de tratar de entender solo por estar.
de estar, hablar, sin decir nada.
me diera cuenta que no todos son dignos de tu confianza
recordara mi ego a causa del de los demas.
pensara en mi antes que en los demas
olvidarme de quien quiso ser parte, despues no y luego volvio arrepentido
no me importe la gente que hace daño y te envenena
quisiera mas a quienes estan-hablan-escuchan-entienden-acompañan.
Quizas el solo queria darle animo.
Dos hombres, ambos gravemente enfermos, ocupaban la
misma habitación de un hospital.
A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama, por una
hora y cada tarde, para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones.
Su cama estaba junto a la única ventana del cuarto.
El otro hombre debía permanecer todo el tiempo en su
cama, tendido sobre su espalda.
Los hombres conversaban horas y horas. Hablaban acerca
de sus esposas y familias, de sus hogares, de sus trabajos, de su
servicio militar, de cuando estaban de vacaciones, etc.
Y cada tarde, en la cama cercana a la ventana, el hombre
que podía sentarse se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero
de cuarto el paisaje que él podía ver desde allí.
El hombre de la otra cama comenzaba a vivir, en esos pequeños
intervalos de una hora, como si su mundo se agrandara
y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior.
Se divisaba desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas
nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel. Jóvenes
enamorados caminaban abrazados entre flores de todos
los colores del arco iris. Grandes y viejos árboles adornaban el
paisaje, y una ligera vista del horizonte de la ciudad podía divisarse
a la distancia.
Como el hombre de la ventana describía todo esto con exquisitez
de detalles, el hombre de la otra cama podía cerrar sus
ojos e imaginar tan pintorescas escenas.
Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le des18
CUENTOS CON ALMA
cribió un desfile que pasaba por ahí. A pesar de que el hombre
no podía escuchar a la banda, sí podía ver todo en su mente,
pues el caballero de la ventana le describía todo con palabras
muy descriptivas. Días y semanas pasaron.
Un día, cuando la enfermera de mañana llega a la habitación
llevando agua para el aseo de cada uno de ellos, descubre
el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que había
muerto tranquilamente en la noche mientras dormía. Ella
se entristeció mucho y llamó a los auxiliares del hospital para
trasladar el cuerpo.
Tan pronto como creyó conveniente, el otro hombre preguntó
si podía ser trasladado cerca de la ventana. La enfermera
estaba feliz de realizar el cambio; luego de estar segura de que
estaba confortablemente instalado, ella le dejó solo.
Lenta y dolorosamente se incorporó, apoyado en uno de sus
codos, para tener su primera visión del mundo exterior.
Finalmente, iba a tener la dicha de verlo por sí mismo. Se
estiró para, lentamente, girar su cabeza y mirar por la ventana
que estaba junto a la cama. Sólo había un gran muro blanco. Eso
era todo.
El hombre preguntó a la enfermera qué pudo haber obligado
a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas
a través de la ventana. La enfermera le contestó que ese hombre
era ciego y que, por ningún motivo, él podía ver esa pared.
Ella dijo:
—Quizás él solamente quería darle ánimo.
AUTOR DESCONOCIDO
misma habitación de un hospital.
A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama, por una
hora y cada tarde, para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones.
Su cama estaba junto a la única ventana del cuarto.
El otro hombre debía permanecer todo el tiempo en su
cama, tendido sobre su espalda.
Los hombres conversaban horas y horas. Hablaban acerca
de sus esposas y familias, de sus hogares, de sus trabajos, de su
servicio militar, de cuando estaban de vacaciones, etc.
Y cada tarde, en la cama cercana a la ventana, el hombre
que podía sentarse se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero
de cuarto el paisaje que él podía ver desde allí.
El hombre de la otra cama comenzaba a vivir, en esos pequeños
intervalos de una hora, como si su mundo se agrandara
y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior.
Se divisaba desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas
nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel. Jóvenes
enamorados caminaban abrazados entre flores de todos
los colores del arco iris. Grandes y viejos árboles adornaban el
paisaje, y una ligera vista del horizonte de la ciudad podía divisarse
a la distancia.
Como el hombre de la ventana describía todo esto con exquisitez
de detalles, el hombre de la otra cama podía cerrar sus
ojos e imaginar tan pintorescas escenas.
Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le des18
CUENTOS CON ALMA
cribió un desfile que pasaba por ahí. A pesar de que el hombre
no podía escuchar a la banda, sí podía ver todo en su mente,
pues el caballero de la ventana le describía todo con palabras
muy descriptivas. Días y semanas pasaron.
Un día, cuando la enfermera de mañana llega a la habitación
llevando agua para el aseo de cada uno de ellos, descubre
el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que había
muerto tranquilamente en la noche mientras dormía. Ella
se entristeció mucho y llamó a los auxiliares del hospital para
trasladar el cuerpo.
Tan pronto como creyó conveniente, el otro hombre preguntó
si podía ser trasladado cerca de la ventana. La enfermera
estaba feliz de realizar el cambio; luego de estar segura de que
estaba confortablemente instalado, ella le dejó solo.
Lenta y dolorosamente se incorporó, apoyado en uno de sus
codos, para tener su primera visión del mundo exterior.
Finalmente, iba a tener la dicha de verlo por sí mismo. Se
estiró para, lentamente, girar su cabeza y mirar por la ventana
que estaba junto a la cama. Sólo había un gran muro blanco. Eso
era todo.
El hombre preguntó a la enfermera qué pudo haber obligado
a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas
a través de la ventana. La enfermera le contestó que ese hombre
era ciego y que, por ningún motivo, él podía ver esa pared.
Ella dijo:
—Quizás él solamente quería darle ánimo.
AUTOR DESCONOCIDO
te quiiiiieroo tantoooooo
Estoy media tupia no se mucho que escribir pero sé que algo quiero decir… quizás es que aun tengo pena… aun me duele que se haya ido mi viejita linda, con la que podía estar la tarde entera hablando cosas que ya me había dicho muchas veces… a la que le decía que me molestara no más que para eso estábamos…que no importaba que necesitara que podríamos hacer algo…
Ella que le encantaba la política y sin faltar votaba… se que habría querido tanto votar esta vez…
Y se viene las “fiestas” ahí estaba ella preocupada de darle regalos a sus nietos que no le fuese a faltar ninguno y juntaba su platita para hacer los regalos que ella tenía en mente… me pedía que los envolviera jajaja o que le hiciera las tarjetas de navidad, para las vecinas…
Ahora no está… repitió la navidad pasada que sería la última que tenía que hacer los regalos porque era la última vez que nos regalaría algo… sin querer esa navidad decidimos comer algo diferente que no fuese carne o pollo asado… y en mi casa
… le ayude a hacer su ultimo tuco (salsa de tomate) y las comimos con rabioles, ella la italiana liiinda… siempre tan dama… siempre nos quizo ver mas señortias...
TE QUIERO MUCHO VIEJA LINDA… Y TE EXTRAÑO UN MONTON … se que estas cerca y se que estas mejor… pero igual duele..
Te adoro
Ella que le encantaba la política y sin faltar votaba… se que habría querido tanto votar esta vez…
Y se viene las “fiestas” ahí estaba ella preocupada de darle regalos a sus nietos que no le fuese a faltar ninguno y juntaba su platita para hacer los regalos que ella tenía en mente… me pedía que los envolviera jajaja o que le hiciera las tarjetas de navidad, para las vecinas…
Ahora no está… repitió la navidad pasada que sería la última que tenía que hacer los regalos porque era la última vez que nos regalaría algo… sin querer esa navidad decidimos comer algo diferente que no fuese carne o pollo asado… y en mi casa
… le ayude a hacer su ultimo tuco (salsa de tomate) y las comimos con rabioles, ella la italiana liiinda… siempre tan dama… siempre nos quizo ver mas señortias...TE QUIERO MUCHO VIEJA LINDA… Y TE EXTRAÑO UN MONTON … se que estas cerca y se que estas mejor… pero igual duele..
Te adoro
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